Introducción
Desde los albores de la humanidad, las personas han intentado responder las grandes preguntas de la vida: ¿De dónde venimos? ¿Cuál es el origen de todo lo que existe? Estas preguntas van mucho más allá de nuestra propia existencia y nos llevan a los inicios del universo mismo. Desde un punto de vista científico, la historia del universo comienza con el Big Bang hace aproximadamente 13,8 mil millones de años, pero ¿qué había antes? Este artículo propone una nueva idea, la "indefinición", como respuesta a estos enigmas. La indefinición se describe aquí como un estado que existió antes del espacio, el tiempo y las leyes físicas: un estado tan fundamentalmente diferente que desafía nuestras formas habituales de pensar. El objetivo de este texto es explicar esta idea paso a paso, conectarla con conceptos científicos y filosóficos, y hacerla comprensible para los no expertos. Al hacerlo, se explora cómo la indefinición no solo podría explicar el origen del universo, sino también ampliar nuestra comprensión de la realidad.
El lector atento podría notar que las afirmaciones iniciales se revisan o contradicen más adelante. El autor es consciente de que se podrían plantear tales objeciones. Sin embargo, las explicaciones iniciales se eligieron de esta manera porque ciertos temas serían casi imposibles de explicar de manera comprensible de otra forma.
La pregunta sobre el origen
La pregunta sobre el origen es tan antigua como el pensamiento humano mismo. Ya en la antigüedad, los filósofos se ocupaban de la creación del mundo. Un ejemplo destacado es Sócrates, un pensador griego del siglo V a.C., cuyas ideas nos han sido transmitidas a través de los escritos de su alumno Platón. En el diálogo "Timeo" de Platón, se desarrolla una discusión cosmológica en la que el tiempo se considera algo que surgió con el orden del mundo (Platón, ca. 380 a.C./2008). Sócrates —o al menos el personaje que Platón le atribuye— habría argumentado que es inútil preguntar por un "antes" si el tiempo mismo comenzó con el universo. Esta es una percepción profunda: si el tiempo es un producto del universo, ¿cómo podemos preguntar qué hubo "antes" de ese punto? Sin tiempo, no hay "antes" ni "después", conceptos que damos por sentados en la vida cotidiana.
Pero la dificultad va más allá del tiempo. La pregunta por el "qué" también es problemática. Si asumimos que el espacio y la materia también surgieron con el universo —como describe la cosmología moderna con el Big Bang (Hawking & Penrose, 1970)—, entonces nos falta un marco de referencia para describir qué existía antes. ¿Era un "algo"? ¿Un "nada"? Ambos términos ya presuponen algo definido, ya sea la presencia o la ausencia de algo. Aquí es donde entra la idea de la indefinición: sugiere que antes del universo había un estado que no puede describirse ni como "algo" ni como "nada" porque falta cualquier definición.
¿Qué es la indefinición?
La indefinición es un concepto que no se deja expresar fácilmente en palabras, porque es exactamente lo opuesto a lo que normalmente entendemos: definición, orden, estructura. En la vida cotidiana, estamos acostumbrados a categorizar las cosas: una mesa es una mesa, el tiempo avanza, la gravedad nos atrae hacia abajo. Pero la indefinición pone todo eso en duda. Describe un estado en el que nada está establecido: ni espacio, ni tiempo, ni materia, ni leyes físicas. Si asumimos que todas estas cosas surgieron con el Big Bang, como sugiere la física moderna (Hawking & Penrose, 1970), entonces antes de este evento podría haber habido un estado en el que nada de esto existía —o mejor dicho, en el que nada de esto estaba definido.
Sin embargo, eso es solo el comienzo. La indefinición va más allá de términos como "caos" o "vacío", que a menudo se usan para describir lo desconocido. El caos implica desorden, pero aún algo que existe; el vacío sugiere ausencia, pero eso también es una especie de definición. La indefinición, por otro lado, ni siquiera establece si está definida o no. Esto suena confuso, pero ahí radica su fuerza: contiene todas las posibilidades —definidas e indefinidas— sin comprometerse con un lado. Es un estado más allá de nuestra lógica habitual, donde contradicciones como "algo" y "nada" pierden significado porque las categorías mismas no se aplican.
El surgimiento del universo desde la indefinición
¿Cómo podría el universo surgir de un estado así? La idea es que nuestro universo —con todas sus estrellas, planetas y leyes— es una parte definida de la indefinición. Imaginemos la indefinición como una especie de "sopa" en la que todo es posible sin que nada necesite estar fijado. De esta sopa podría haberse formado una región que asumió estructura: nuestro universo. Lo emocionante es que la indefinición no requiere una causa en el sentido clásico. En la vida cotidiana, pensamos en términos de causa y efecto: una pelota rueda porque alguien la empujó. Pero en la indefinición, esa lógica no existe; las cosas pueden simplemente suceder, sin razón.
Esta noción encuentra paralelos en la física moderna, particularmente en la mecánica cuántica. El físico Anton Zeilinger, quien recibió el Premio Nobel en 2022 por sus trabajos sobre el entrelazamiento cuántico, ha demostrado que las partículas subatómicas pueden asumir propiedades sin que una causa clara sea evidente (Zeilinger, 1999). Por ejemplo, un electrón puede "elegir" espontáneamente una posición o dirección sin que una influencia externa lo explique. Este principio de aleatoriedad podría ser una pista de que nuestro universo mismo emergió de un estado indefinido: un evento espontáneo sin un "porqué". El universo sería entonces un segmento definido de una indefinición más grande, como una isla que surge del océano, mientras que el océano mismo no tiene límites.
Esto también significa que, de alguna manera, todavía somos parte de la indefinición. Nuestro mundo puede parecer definido —tenemos formas sólidas, el tiempo fluye en una dirección, la gravedad funciona de manera predecible—, pero podría existir dentro de un contexto indefinido más amplio. Una comparación de la física ayuda aquí: la luz se comporta tanto como onda como partícula, dependiendo de cómo la observemos (Einstein, 1905). De manera similar, podríamos ser seres definidos dentro de un todo indefinido al mismo tiempo.
Implicaciones físicas y evidencias
La idea de la indefinición puede sonar abstracta, pero podría explicar fenómenos físicos que han desconcertado a los científicos durante mucho tiempo. Un ejemplo es el surgimiento de la materia "de la nada". En la física cuántica, existe el concepto de fluctuaciones cuánticas: en el vacío —que imaginamos como vacío— las partículas virtuales aparecen y desaparecen constantemente (Guth, 1997). Estas partículas surgen espontáneamente, sin una causa discernible, y podrían ser un vestigio de un estado indefinido donde tales eventos son normales. El físico Alan Guth ha propuesto que el Big Bang mismo fue una especie de fluctuación cuántica que hizo que el universo se expandiera desde un punto diminuto (Guth, 1997). La indefinición podría haber sido ese punto —no como "nada", sino como un estado sin reglas fijas.
Otro misterio es la energía oscura, una fuerza misteriosa que acelera la expansión del universo. Astrónomos como Saul Perlmutter han demostrado que alrededor del 70% de la energía del universo proviene de esta fuente desconocida (Perlmutter et al., 1999). Nadie sabe exactamente qué es la energía oscura, pero podría estar relacionada con un origen indefinido. Si la indefinición describe un estado donde todo es posible, también podría generar fuerzas o fenómenos más allá de nuestras leyes definidas. La energía oscura podría entonces ser un "eco" de este estado, actuando dentro de nuestro universo.
La indefinición también podría hacer que el surgimiento del universo sea lógicamente comprensible. El Big Bang a menudo se describe como el momento en que surgieron el espacio, el tiempo y la materia (Hawking & Penrose, 1970). Pero, ¿qué lo desencadenó? La física clásica exige una causa, pero en la indefinición eso no es necesario. Permite que el universo simplemente "ocurriera", al igual que las partículas cuánticas aparecen sin razón. Esto hace que el origen del universo sea menos misterioso al cuestionar la necesidad de un desencadenante.
Significado filosófico
En un nivel filosófico, la indefinición cambia nuestra visión de la realidad. Normalmente, pensamos en opuestos: algo es verdadero o falso, existente o inexistente. Pero la indefinición disuelve estos límites. Sugiere que las contradicciones —como "definido" e "indefinido"— no son verdaderos opuestos, sino que pueden coexistir en un contexto más amplio. Esto recuerda la dualidad de la luz: no es solo onda ni solo partícula, sino ambas, dependiendo de la perspectiva (Einstein, 1905). De manera similar, podríamos ser seres definidos viviendo en una realidad indefinida.
Esta forma de pensar abre nuevas posibilidades. Por ejemplo, la indefinición podría no solo ser el origen del universo, sino abarcar todo —desde el vacío hasta Dios, desde el lector hasta el cosmos—. No define qué es, y eso es precisamente lo que la hace tan poderosa: no excluye nada. Esto no significa que sea caótica o arbitraria, sino que está más allá de nuestras categorías habituales. Es como un espacio infinitamente vasto donde todo tiene cabida sin que nada necesite estar fijado. O mejor aún: no define si es un espacio infinitamente vasto.
Esto también tiene implicaciones prácticas para nuestro pensamiento. Si aceptamos la indefinición, podemos reconsiderar fenómenos que antes parecían contradictorios. ¿Por qué surge la materia espontáneamente? ¿Por qué se acelera el universo? En lugar de buscar respuestas rígidas, podríamos plantear preguntas más abiertas: ¿Dónde se manifiesta la indefinición en nuestro mundo? Esto nos anima a ver la realidad no como algo fijo, sino como algo que se despliega constantemente.
Crítica y límites
Por supuesto, hay objeciones contra la indefinición. Una sería que es demasiado vaga para ser científicamente verificable. Si no define nada —ni siquiera si está definida—, ¿cómo se puede probar o refutar? La ciencia se basa en resultados medibles e hipótesis claras, pero la indefinición evade tales criterios. Un físico podría preguntar: "¿Por qué deberíamos aceptar tal hipótesis si no podemos probarla?" Esta es una objeción válida que muestra los límites de este concepto.
Sin embargo, el valor de la indefinición no reside en pruebas concretas, sino en su capacidad para ampliar nuestro pensamiento. Es menos una respuesta científica que una provocación: nos desafía a ir más allá de lo que consideramos seguro. Quien quiera puede entenderla como un juego mental que nos ayuda a ver el mundo de manera diferente. Aunque no sea directamente verificable, puede inspirar nuevas preguntas —sobre la aleatoriedad en la física cuántica o la naturaleza de la energía oscura— que podrían conducir a descubrimientos reales.
Conclusión
La indefinición es una idea que considera el origen del universo y nuestro mundo entero de una manera nueva. Sugiere que antes del espacio, el tiempo y las leyes físicas existía un estado sin definición —un estado del cual nuestro universo definido surgió espontáneamente—. Esta idea encuentra apoyo en la física cuántica, donde el azar y la espontaneidad juegan un papel, y podría explicar fenómenos como las fluctuaciones cuánticas o la energía oscura. Filosóficamente, abre una forma de pensar que resuelve contradicciones y nos lleva a abordar la realidad de manera más abierta.
Aunque la indefinición sigue siendo especulativa y científicamente difícil de captar, tiene un valor claro: nos impulsa a pensar más allá de los límites de nuestro conocimiento. Quizás investigaciones futuras muestren si se pueden encontrar rastros de este estado en la estructura del universo —como en el surgimiento aleatorio de la materia o la misteriosa energía oscura—. Hasta entonces, sigue siendo una invitación a enfrentar las grandes preguntas de la vida con curiosidad y apertura.
Referencias
- Einstein, A. (1905). Sobre un punto de vista heurístico concerniente a la producción y transformación de la luz. Annalen der Physik, 17(6), 132–148. https://doi.org/10.1002/andp.19053220607
- Guth, A. H. (1997). El universo inflacionario: La búsqueda de una nueva teoría sobre los orígenes cósmicos. Basic Books.
- Hawking, S. W., & Penrose, R. (1970). Las singularidades del colapso gravitacional y la cosmología. Proceedings of the Royal Society A, 314(1519), 529–548. https://doi.org/10.1098/rspa.1970.0021
- Perlmutter, S., Aldering, G., Goldhaber, G., et al. (1999). Mediciones de Ω y Λ a partir de 42 supernovas de alto redshift. The Astrophysical Journal, 517(2), 565–586. https://doi.org/10.1086/307221
- Platón. (ca. 380 a.C./2008). Timeo (Traducido por F. Ueberweg). Reclam.
- Zeilinger, A. (1999). Experimento y los fundamentos de la mecánica cuántica. Reviews of Modern Physics, 71(2), S288–S297. https://doi.org/10.1103/RevModPhys.71.S288
Enlaces adicionales
Yanco (2025): La Undefinición como origen del Universo: Una reflexión filosófico-física. Disponible en:
https://epicvisionsno.de/index.php/es/articulos/vision-del-mundo
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